¿VOTO ELECTRÓNICO Ó HACKEADO?
¿UN NUEVO ENGAÑO DEL PRO ESTÁ EN MARCHA?
HAY QUE INFORMARSE MEJOR PARA NO DEJARNOS ENGAÑAR Y EVITAR OTRA CATÁSTROFE ANTIDEMOCRÁTICA MÁS.
http://guerrasdeinternet.com/voto-electronico-y-polemica-por-que-en-el-mundo-se-dejo-de-usar/
El Gobierno quiere que en 2017 elijamos a través del voto electrónico. ''Es rápido, moderno y transparente'', dicen. Sin embargo, los países que ya probaron este recurso se alejan de la tecnología en el cuarto oscuro. Argentina: ¿país pionero o caprichoso?
Una tarde de junio de 2015, Alfredo Ortega se enteró por Twitter de que estaba disponible el código de las máquinas con las que se votaría unas semanas después en la Ciudad de Buenos Aires. Un héroe -que permanece anónimo- lo había publicado sin firma: en ningún lugar decía que eran las líneas que hacían funcionar las computadoras electorales de Magic Software Argentina. Pero la ofrenda estaba allí, en forma de lenguaje de programación Python, esperándolo a él (38 años, doctor en Informática, especialista en Seguridad de Avast) y a otros colegas hackers que podían tomarla con cuidado para analizar si, al ir a votar, el voto de los porteños estaría seguro.
Faltaba un mes para votar con el nuevo sistema electrónico en la Ciudad de Buenos Aires. Las fallas en las máquinas ya habían aparecido en Salta, la experiencia internacional indicaba más países alejándose de la votación tecnológica que adoptándola, y los especialistas (en software y en leyes) coincidían en que el cambio no era positivo. Ortega lo sabía: mirar dentro del ADN de la llamada ''boleta única electrónica'' podía significar un cambio.
-Lo primero que me pregunté fue simple: ¿Dónde suma el voto? Y después chequeé que cada persona pudiera votar una sola vez, para evitar un fraude.
Sus dudas eran sencillas pero las mismas que podíamos tener nosotros, los ciudadanos: ¿Si le doy el poder a este sistema, va a resguardar el secreto de mi voto y va a reflejar lo que quise votar? Sin embargo, para comprobarlo, Ortega necesitaba dar un paso previo:
-Yo tenía solamente una parte del código del programa. Así que tuve que construir un emulador de la máquina de votación para probarlo.
Para Ortega, que a los 10 años aprendía cálculo hexadecimal para manejar la disquetera de su Texas Instrument, esto era cuestión de horas. Llenó la cafetera a tope, cargó agua y cambió el filtro. En la espera, miró por uno de los telescopios de su oficina, caminó entre sus herramientas para soldar circuitos y chequeó su cuenta de Twitter con avatar de Isaac Newton. Cuando el café estuvo listo, desarrolló el emulador de la máquina y en un par de horas llegó a la conclusión: el sistema no chequeaba que el elector votara una sola vez y, por lo tanto, una persona podía cargar más de un voto en el sistema. Ortega lo probó una, dos, tres, 10 veces más. Cuando ya no le quedaron dudas, se alejó del monitor y se habló a sí mismo: ''Son unos animales''.
Un año después, con el Gobierno nacional decidido a implementar el voto electrónico en toda la Argentina en las elecciones legislativas de 2017, Ortega recuerda:
-Después de encontrar ese error, el ''multivoto'', pensé que era tan grave que ya no íbamos a pensar en votar con computadoras en otra elección. Pero no: hoy el Gobierno quiere usar máquinas.
Formado en las matemáticas y en la física, Ortega está convencido de que no hay evidencia para confiar en los sistemas de voto electrónico.
-Son sistemas de seguridad más complejos que los de las tarjetas de crédito, que ya de por sí deben ser hiperconfiables. ¿Por qué? Porque además de seguros tienen que ser secretos. Y todavía, hoy, eso no es posible de garantizar.
-¿Cuánto se puede insistir en utilizar un sistema inseguro?
-Si el Gobierno insiste, no va a poder hacerlo por mucho tiempo. En algún momento, va a surgir una organización criminal que altere el sistema por plata y los políticos van a tener que cambiar.
-¿Y si eso no sucede?
-Van a ganar los que tengan el mejor ejército de hackers. Como en una monarquía, el que tenga el