El peronismo siempre le pungueó fieles y poder a la iglesia y al capitalismo haciéndolos dudar de sus prejuicios y lugares comunes. El kirchnerismo logró reverdecer laureles, banderas y causas que parecían perdidas por el pueblo. Imperdonable.
Ser Peronista nunca será gratis, enfrentar al poder en defensa de los más desprotegidos, tampoco.