cada día, cada noche,
estalla la visión
descorazonadora de la Tierra
desbordada de derrumbes.
cada día, cada noche,
estalla la visión
descorazonadora de la Tierra
desbordada de derrumbes.
observo la expresa búsqueda
de la nada misma,
que destiñe el horizonte,
que enluta la alborada.
lo desprecio en mí,
no lo acepto en los demás.
en sus campos sembrados
de mansedumbre atmosférica
el ganado cimarrón trasunta
montañas y llanuras,
desorientados en su tiempo libre,
pastan flores muertas
embebidas en soles acépticos
y siempre declinantes.
sobre el mármol
de los días,
adormecidos por los
vahos laberínticos
y súpermercadistas,
lloran sus banquetes
abandonados
y sus horas perdidas.
cada día, cada noche,
estalla una y otra vez
la visión
descorazonadora de la Tierra
desbordada de derrumbes.