Investigación en salud mental en una obra social de docentes: El peso del imaginario social
Investigación en salud mental en una obra social de docentes
El peso del imaginario social
La función social del docente es hipervalorada, pero esa sobrevaloración es comprendida sin un cuerpo que lo sostenga. Y así se hiperdevalúa al docente cuando discute sus derechos. Sobre esa base, la autora muestra desde su trabajo de campo cómo las y los docentes internalizan ese imaginario, lo que deviene en consecuencias físicas y psíquicas.
https://www.pagina12.com.ar/137086-el-peso-del-imaginario-social.
Por Cecilia Sciessere
Una marcha en reclamo de justicia por las muertes en la escuela 49 de Moreno.
Desde hace muchos años soy admisora en salud mental de la Obra Social de Docentes Privados. Hago la primera entrevista, llamada de admisión, evalúo la problemática y derivo al profesional para su tratamiento. Todos estos años junté y estandaricé los datos recabados y los organicé en una investigación que expresa la problemática en salud mental de los docentes.
La base de datos fue desarrollada durante 15 años y está compuesta por 1452 casos de consultantes adultos con inserción laboral en el ámbito educativo. Como corresponde a un padrón con mayoría femenina, la mayor cantidad de consultantes son mujeres. Por lo cual nos encontramos con una radiografía de una problemática psicológica marcada por el género y por la forma de inserción dentro de su trabajo.
Quiero brindar un homenaje a la vicedirectora y al auxiliar fallecidos por las pésimas condiciones en las que hacían su trabajo y a todas/os las/os pacientes silenciosos que he visto en todos estos años que encontraron en la enfermedad mental una salida a estas pésimas condiciones en las que desarrollan su trabajo.
Quiero contar y compartir con todos los lectores algunas de las conclusiones de la investigación, donde podremos encontrarlos a ellos, en el esfuerzo con que llevaron adelante el trabajo durante su vida y donde encontraron el desinterés, la presión para que siguieran trabajando así, la muerte y la enfermedad.
Imagen social de las y los docentes
La escena que se describe se desarrolla en la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, en una curva que está delante de la Catedral Metropolitana; el tránsito que llega desde la avenida Rivadavia debe doblar por allí para tomar la Avenida de Mayo. Es una curva cerrada y con pocas posibilidades de visibilidad para los autos, colectivos, camiones, bicicletas y motos que circulan por allí.
Son las 10 de la mañana de un día hábil y el tránsito es intenso, veloz y alocado; como siempre a esa hora. Hay una gran cantidad de gente que se dirige a sus obligaciones por caminos encontrados, con apuro y sin mirar a nada que lo interrumpa de sus intereses. Gente que camina y casi corre por la vereda, y en la calle el tránsito es intenso y rápido. El lugar como en todo día hábil es un verdadero caos y sólo el milagro, los semáforos y la costumbre logran que no haya accidentes severos allí.
Sobre esa curva se estaciona un micro escolar con la puerta de salida hacia la calle, comienzan a salir docentes que forman un cordón por el que empiezan a pasar niños de jardín de infantes hasta que logran llegar a la salvadora vereda de la plaza que los protege del tránsito intenso. Allí los espera una sola docente a la que no le dan los brazos ni la voz para contener a todos los niños que le están llegando y, como buenos niños curiosos, comienzan a mirar, correr y dispersarse por la plaza, a detenerse parándose en el medio de los peatones, a tocar lo primero que ven, y en fin, a hacer cosas que hacen los niños.
El esfuerzo que hacen esas mujeres y hombres para llevar a los niños a resguardo es impresionante y notorio. Sus caras están tensas, sus cuerpos intentan ser un escudo poderoso que impida cualquier daño a los niños. Están todas contracturadas y atentas. No hay indicio de satisfacción y/o placer por la salida, el disfrute se les escapa de las manos atrapado en un cuerpo que sufrió las consecuencias de ese momento de ri