la muerte vino, entre sueños, a verme
contigo, me quedo
dijo
despojada
de sombras,
de mar
y una
ternura de madre juega.
asida a mi dolor
la llevo,
sus formas son delicadas,
su andar sereno.
mirar sus ojos
es adentrarse
en una invasión silenciosa
de azules imperios.
mi corazón desteñido
se detiene,
para que sus frías manos
lo acaricien