Nadie atiende,
ni entiende nada,
la sangre sube al alba,
la bruma suda en la penumbra
del altar.
La noche oscura
del alma abreva en las
aguas del amor total,
ese amor que puede
y debe desgarrar
por dentro tu corazón
partiéndolo en mil pedazos,
pero que también
pronuncia tiernamente
tu nombre.
Venga la nada,
venga la bruma,
venga la noche oscura,
venga la circunferencia
de tu cintura a
rodearme el alma.