Si las recetas del FMI incluyen como únicas variables ajustar sueldos y jubilaciones, abrir importaciones, cerrar fábricas, despedir trabajadores a mansalva, subir tarifas y precios a niveles terroríficos, siempre estaré del otro lado de la grieta.
EL FMI ES UN CÁNCER Y EL MACRISMO, SU MEJOR ALIADO.