Al rescate de la industria nacional, en octubre, el pueblo sale una vez más a la cancha electoral y vota Fernández - Fernández!
El voto antiperonista tapa la falta de argumentos (el odio, es un comodín estratégico de la derecha, para desviar el foco de atención y negar lo importante) para defender su modelo de entrega de recursos naturales y endeudamiento externo.
A la vez, Macri llama a Pichetto para atraer el voto peroncho, pero Pichetto da de baja su peronismo, traicionándolo, para unirse a Mugricio.