La pared emparedada, encerrada en sí misma.
Cierta sequía informativa se cuela por ella, ya no goza de su perdida vida literaria, de su escritura libre y su espíritu poético político que la caracterizó.
Hay que recuperarla, con sus aires de arte escurridizo, complicado pero nunca desvanecido, de sentidos diversos.
Nos debemos el poblarla de matices, impregnar nuestro destino en ella y retratar el hoy y el mañana de nuestro devenir histórico, pero sin olvidar el evocar en silencio las cosas de antaño de la vida porteña.