Hay caprichos y ambiciones del tirano que seducen al succionador de medias quien además es afecto a la traición fácil
Hay caprichos y ambiciones del tirano que seducen al succionador de medias y al cultor de la traición fácil, quienes prestando su lengua, su oído y su cuerpo para contentarlo, se convierten vilmente en sus siervos y esclavos.
La mueca de satisfacción del tirano se multiplica en sus aduladores, que le festejan todas las desgracias e injusticias varias que gusta perpetrar.
Ése rebaño, tan anoréxico de ideas y tan lábil como de costumbre, festeja las ocurrencias despreocupadas, cínicas e irresponsables del lobo de turno, así como también las de los buitres, alacranes y gorilas.
Ellos sonríen satisfechos, se solazan, se codean incrédulamente y miran con desprecio el fruto de su destrucción, levantando sus cejas diciendo que están de suerte ya que consiguieron a sus adulones más baratos que de costumbre a razón del trabajo sucio que sin los cuales no podrían haber llevado a cabo: vender al país por dos pesos con nosotros adentro envueltos para regalo y, a su vez, endeudarnos a 100 años.