Dorado musgo sobre esqueletos escarlata,
en medio de ellos
estoy reunido con vos,
la carne resplandeciente
en un verano de fiebre
por delante y
la miel que tus huellas
sofocan
no hace más que
atormentar
las sombras del dolor
dentro de otro dolor,
así voy de tu mano,
vagando por el corazón
del universo,
profanando
prometidas certidumbres,
destripando el jugo frutal de centenarias delicadezas,
caprichosas situaciones
descubiertas prosperan
entre nuestros sentimientos
menos serios,
nos proponemos imaginar
las siluetas de las sombras
escondidas en un cuadro,
soltamos a la bestia
descontenta e irreversible,
andrajosa y llena de desconfianza hacia el mundo,
llegará a todas las
puertas trazando una
línea recta y final
sin final.