Fijate qué curioso:
La derecha no tiene derecho a decirnos cuándo debemos ser felices, ni a quién amar y/ó quién desear ser.
Fijate qué curioso:
La derecha no tiene derecho a decirnos cuándo debemos ser felices, ni a quién amar
y/ó quién desear ser.
No tiene derecho porque han sido ellos los que bombardearon Plaza de Mayo para derrocar a Perón e imponer una dictadura y otras más después.
No tiene derecho porque ellos robaron bebés, no sin antes secuestrar, torturar, matar y/ó desaparecer a sus padres.
Ellos creen tener poder sobre la vida y la muerte de todos, pero están equivocados como sólo el Dios de cada religión del mundo puede saberlo.
La verdad no los asiste, por eso recurren a la violencia, física y psicológica.
Todo en ellos es una mentira, un gran edificio dorado de artificios de valor infinito e incalculable, que está montado a todo trapo, a pura muerte, a todo gramo pero instalado virtualmente acá y físicamente en las offshores de los paraísos fiscales de estos ñatos. Ése mamotreto está construido en base a su ancestral locura. Se sostiene en un brillo de alto impacto, pero es sólo un biombo, una falsamente falsa, trastornada, arbitrariedad, es una estrategia pintada y recapada para la ocasión porque es casi tan antigua como Mirtha. Aunque cabe aclarar que nosotros no estamos en contra de los/as abuelos/as, pero la diva de los almuerzos sí, es medio caníbal su señoría.